

Enemigo de los perros resultó el encargado de la administración de Subcomandancia de la Policía Municipal de la Delegación González Ortega, quien, a decir de sus subalternos, ordenó que los perritos que le daban algo de alegría al lugar, fueran retirados y llamó a Control Animal, que como vaqueros en jaripeo los lazaron y se los llevaron aterrorizados.
Dicho funcionario antiperros de apellido Pizano, le valió que los canes estuvieran esterilizados y eran alimentados por los policías y trabajadores del lugar, que les tenían una casita, pero todo fue que una vez amaneció un tiradero de basura en los patios y responsabilizó a los canes.
El mismo Chan estaba de acuerdo con la presencia de los perros en el lugar, e incluso estaban advertidos de que no se les hiciera daño, pero a don Pizano le valió y mediante oficia solicitó a los del CEMCA que acudieran a llevárselos, lo cual llenó tristeza a muchos y coraje a otros, por lo que se decidieron hacer público semejante abuso.
















