Al volante de uno de los temidos Infinitis, joven de 18 años, descontrolado por los excesos de velocidad y alcohol, chocó esta madrugada un poste de teléfonos, los cercos de dos casas y un auto que estaba estacionado dentro de una de ellas en el fraccionamiento Mirasol en la delegación González Ortega. Por fortuna traía el cinturón puesto y no sufrió lesiones graves.
Eran las dos y media de la mañana cuando vecinos de la avenida Río Pánuco y casi calle Novena, se despertaron con el estruendo del largo chillido de las llantas de un auto, seguido de un golpe seco, luego de otros más que hizo el conductor de un Infiniti G50 negro 2014, con placas de Durango, que derribó un poste y chocó dos casas, dañando un carro.
El joven conductor se bajó trastabillante y confundido, los testigos les dijeron a los policías que llegaron al lugar que despedía poderos aliento a cerveza.