
Tras dos años de reclusión y más de tres de la muerte de Amparo Romero, conocida como Amparito, una enfermera retirada de 84 años, que falleció como resultado del ataque de una jauría propiedad de Leticia “N” y Bella Leticia “N”, madre e hija, la juez Cenaida Tafolla González absolvió a acusadas y ordenó su libertad al considerar que las pruebas presentadas por el Ministerio Público no fueron suficientes para acreditar el delito de homicidio simple con dolo eventual.
Durante la lectura del fallo, la juzgadora explicó que el domicilio de las acusadas contaba con cercado y delimitaciones para reducir riesgos, pero el día del ataque los perros salieron por la puerta principal, que habría quedado abierta por descuido de una tercera persona. Además, señaló que Bella Leticia no se encontraba en la vivienda cuando ocurrió el incidente, mientras que Leticia tenía limitaciones físicas derivadas de un accidente laboral que le impedían llegar hasta la puerta para cerrarla o detener a los animales.
La jueza reconoció que se trata de un caso doloroso, pero sostuvo que su resolución debía apegarse a las pruebas y al derecho, y precisó que la sanción prevista en el Código Penal para propietarios de perros que provoquen la muerte de una persona entró en vigor en septiembre de 2025, después de los hechos.
















