Transitando por el periférico poniente a la altura de la colonia Colosio, un grupo de atarantados jovencitos que pusieron sus vidas en las manos otro más atarantado que ellos, se llevaron un susto de Halloween, ya que el auto en el que viajaban disfrazado de escena del crimen, ya que el conductor perdió el control y sin que nadie lo tocara se subió al camellón y dejando más caracterizado el Infiniti negro.
Testigos dijeron que todavía no se despejaba la polvareda cuando vieron salir a un grupo de chamacos, entre risueños y asustados que se alejaron corriendo del carro que dejaron abandonado en el Gómez Morín y José Roa Vaca.